Red de Varamientos de Yucatan

Mamíferos marinos: indicadores de salud de los océanos

Mamíferos marinos: indicadores de salud de los océanos

Hoy en día, los avances tecnológicos son realmente sorprendentes y aplicables a todos los campos. Prácticamente, existe un aparato para casi cualquier cosa: para comunicarnos, para hacer ejercicio, para ahorrarnos horas en la cocina o en la limpieza, para procesar datos, para alejar insectos, para medir concentraciones de radiación, para afinar instrumentos musicales… en fin, basta con pensar en cualquier acción cotidiana y seguramente si no existe aún un aparato para simplificarnos la labor, existe algún otro invento para evitarnos la complicación, como el velcro en lugar de cordones en los zapatos o la goma caliente que se puede usar en vez de hilo y aguja o pegamentos que tardan mucho tiempo en fraguar.

Es tal vez la costumbre de usar una solución técnica o tecnológica para cada problema en la vida que nos sorprendemos tanto al saber que muchos animales pueden realizar varias de estas acciones sin necesidad de complejos inventos: los murciélagos usan el sistema de localización por ecos para moverse en la oscuridad, los perros y los gatos son capaces de encontrar su antiguo hogar a kilómetros de distancia después de haberse mudado a una ciudad distinta, las ballenas pueden comunicarse a lo largo de grandes distancias y profundidades con su canto… mientras que nosotros usaríamos lentes de visión nocturna, un GPS y un teléfono para hacer lo mismo!

Tal vez uno de mis aparatos tecnológicos favoritos es el detector de monóxido de carbono que hay en la torre de observación del buque de investigación en el que trabajo. En ocasiones, el viento arroja el humo de las chimeneas del cuarto de máquinas hacia la torre de observación, y siendo que está compuesto por gases de combustión, entre ellos el monóxido de carbono que es tóxico para el ser humano, se consideró que sería apropiado instalar un detector en la cabina de la torre y así advertir a los observadores cuándo sería necesario cambiar nuestro puesto de observación por un sitio menos contaminado. Yo llamo a este aparato “el canario”, pues antiguamente los mineros transportaban al interior de las minas jaulas con canarios, pues estos animalitos son tan susceptibles a la presencia del monóxido de carbono y otros gases tóxicos para el hombre, que se desmayan antes de que éstos empiecen a afectar al ser humano. Estas aves son lo que en biología llamaríamos un organismo indicador.

Pero los canarios no son los únicos organismos que nos alertan sobre condiciones dañinas en el ambiente. Por ejemplo, se sabe que los ostiones y mejillones absorben una gran cantidad de hidrocarburos en el agua, de tal manera que la muerte masiva de estos animales marinos es indicativo de contaminación por petróleo o derivados.

Los mamíferos marinos, por su parte, han sido considerados desde hace algunos años como buenos indicadores ambientales. Ya que son animales grandes, es más fácil verlos que a los mejillones, por ejemplo. Además, son más carismáticos, por lo que la gente siente más simpatía hacia ellos que hacia los moluscos. Como viven largos periodos de tiempo, es posible observar los cambios en una población a lo largo de varios años. La grasa corporal que poseen para poder aislar la temperatura de su cuerpo en ambientes adversos acumula una gran cantidad de contaminantes contenidos en sus presas. La mayoría de ellos se alimenta de peces, crustáceos y moluscos, así que los contaminantes que estos organismos contienen pasan a los mamíferos marinos en concentraciones magnificadas, es decir, que los contaminantes se acumulan en los tejidos de las presas de sus presas, luego en las presas y posteriormente en los mamíferos marinos que las consumen. Así, si cada larva de pez tiene un gramo de contaminantes y un pez requiere 10 larvas para alimentarse diariamente, estará consumiendo 10 gramos de contaminantes al día, y el mamífero marino que requiere 10 de estos peces para alimentarse en un día, estará consumiendo 100 gramos de contaminantes al día (biomagnificación), mismos que quedarán acumulados en su tejido graso (bioacumulación).

Además de detectar contaminantes antes de que empiecen a afectar al ser humano, los mamíferos marinos son sensibles a otros cambios ambientales, como una modificación del hábitat o cambios en la distribución o abundancia de algunas especies pesqueras comerciales para el hombre que también les sirven de alimento a los delfines y ballenas. Otros tipos de disturbios ambientales también se ven reflejados en los mamíferos marinos, como el ruido excesivo provocado por actividades humanas, el tránsito intenso de embarcaciones o la modificación de zonas por la construcción de puentes o carreteras. Todos estos cambios, aunque en apariencia no afectan directamente al ser humano, producen alteraciones en el medio marino que repercutirán en la supervivencia de varias especies marinas, tanto animales como vegetales, de las cuales dependerá eventualmente la supervivencia de muchas comunidades humanas que dependen de la costa y el mar para sobrevivir.

Por todas estas razones, muchos investigadores defienden la idea de que los mamífero marinos tienen una mayor utilidad que la de servir de atracción turística: la de ser indicadores de salud ambiental de los mares y océanos de los cuales depende la supervivencia del ser humano. ¡Una razón más para conocerlos mejor!